Cantidad de envíos: 2058 Fecha de nacimiento: 01/03/1966 Edad: 45 Localización: hermosillo.sonora pais: Fecha de inscripción: 15/06/2010 Puntos: 3365
Tema: EL ULTIMO ABRAZO-- Vie 20 Ago 2010, 12:33 pm
Les dejo esta historia, no se si paso en verdad,pero podemos reflexionar sobre este tema...LA VEJEZ..
[center]EL ÚLTIMO ABRAZO
Esta es la narración de un anónimo conductor de taxi, en alguna ciudad del mundo: Hace veinte años yo manejaba un taxi para vivir. Lo hacía en el turno nocturno y mi taxi se convirtió en un confesionario móvil. Los pasajeros se subían, se sentaban atrás y me con- taban acerca de sus vidas. Encontré personas cuyas vidas me asombraban, me ennoblecían, me hacían reír o me deprimían. Pero ninguna me conmovió tanto como la mujer que recogí muy tarde en una noche de agosto.
Respondí a una llamada de unos pequeños edificios en una tranquila parte de la ciudad. Cuando llegué a las 2:30 a.m. el edificio estaba oscuro excepto por una luz en la ventana del primer piso. Bajo esas circunstancias, muchos conductores sólo hacen sonar su claxon una o dos veces, esperan sólo un minuto y después se van. Pero yo he visto a muchas personas que dependen de los taxis como su único medio de transporte, así que esperé.
Aunque la situación se veía peligrosa, yo siempre iba hacia la puerta. “Este pasajero deber ser alguien que necesita de mi ayuda”, pensé, por lo tanto, caminé hacia la puerta y toqué. —Un minuto... —respondió una frágil voz. Pude escuchar que algo era arrastrado a través del piso y, después de una larga pausa, la puerta se abrió. Una pequeña mujer, de unos ochenta años, se paró enfrente de mí. Llevaba puesto un vestido floreado y un sombrero con un velo, como alguien de una película de los años cuarenta. A su lado había una pequeña maleta de lona que le ayudé a cargar.
El departamento se veía como si nadie hu- biera vivido ahí durante muchos años. Todos los muebles estaban cubiertos con sábanas, no había relojes en las paredes, ninguna baratija o utensilio. En la esquina estaba una caja de cartón llena de fotos y una vajilla de cristal. Repetía su agradecimiento por mi gentileza. —No es nada —le dije—. Yo sólo intento tratar a mis pasajeros de la forma que me gustaría que mi mamá fuera tratada. —¡Oh, estoy segura de que es un buen hijo! —dijo ella.
Cuando llegamos al taxi me dio una dirección, entonces preguntó: —¿Podría manejar a través del centro? —Ese no es el camino corto... —le respondí rápidamente. —No importa —dijo ella—. No tengo prisa: voy al asilo. La miré por el espejo retrovisor, sus ojos estaban llorosos. —No tengo familia —continuó ella—. El doctor dice que no me queda mucho tiempo. Tranquilamente apagué el taxímetro. —¿Qué ruta le gustaría que tomara? —le pregunté. Durante toda la madrugada manejé a través de la ciudad. Ella me enseñó el edificio donde había trabajado como operadora de ascensores. Manejé hacia el vecindario donde ella y su esposo habían vivido cuando estaban recién casados. Me pidió que nos detuviéramos enfrente de un almacén de muebles donde una vez hubo un salón de baile al que ella iba a danzar cuando era joven. Algunas veces me pidió que pasara lentamente enfrente de un edificio en particular, o una esquina; en esos momentos observaba en la oscuridad, y no decía nada...
Con el primer rayo de sol apareciéndose en el horizonte, ella repentinamente dijo: —Estoy cansada, vámonos ahora. Conduje en silencio hacia la dirección que ella me había dado. Era un edificio bajo, como una pequeña casa de convalecencia, con un ca- mino para autos que pasaba bajo un pórtico. Dos asistentes que vinieron hacia el taxi, con mucha amabilidad vigilaban cada movimiento de la señora. Debían haber estado esperándola. Yo abrí la cajuela y dejé la pequeña maleta en la puerta. La mujer estaba lista para sentarse en una silla de ruedas.
—¿Cuánto le debo? —preguntó, buscando en su bolsa. —Nada —le dije. —Tienes que vivir de algo —me respondió. —Habrá otros pasajeros —le respondí. Casi sin pensarlo, me agaché y la abracé. Ella me sostuvo con fuerza y dijo: —¡Necesito otro abrazo! Apreté su mano, di la vuelta y caminé hacia la luz de la mañana. Atrás de mí una puerta se cerró: fue un sonido como de una vida concluida. No recogí a ningún pasajero en ese turno y manejé sin rumbo por el resto del día. No po- día hablar. ¿Qué habría pasado si a la señora la hubiese recogido un conductor malhumorado, o alguno que estuviera impaciente por terminar su turno? ¿Qué habría pasado si me hubiera rehusado a tomar la llamada, o hubiera tocado el claxon una vez y me hubiera ido? Tras una rápida ojeada, no creo que haya hecho algo más importante en mi vida. Es- tamos acostumbrados a pensar que nuestras vidas están llenas de grandes momentos, pero los grandes momentos son los que nos atrapan felizmente desprevenidos. La gente tal vez no recuerde exactamente lo que tú hiciste o lo que tú dijiste... pero siempre recordarán cómo los hiciste sentir...[/center]
Un autor anónimo escribía: “Conserva el recuerdo del perfume de la rosa y fácilmente olvidarás que está marchita...” ¿Será verdad que muchos ancianos terminan dependiendo de los favores o el afecto de algunos desconocidos? Si los jóvenes desprecian a los viejos, se olvidan que, si tienen suerte, ellos también llegarán allá.
Cantidad de envíos: 178 Fecha de nacimiento: 22/03/1985 Edad: 26 Localización: Michoacán pais: Fecha de inscripción: 28/07/2010 Puntos: 207
Tema: Re: EL ULTIMO ABRAZO-- Vie 20 Ago 2010, 2:24 pm
AMIGA ME HAS HECHO PONERME SENTIMENTAL, SI HAY ALGO QUE ME CAUSE TERNURA SON LOS VIEJITOS Y ME DA MUCHO CORAJE VER A LOS HIJOS O NIETOS QUE LOS EXPLOTAN O TRATAN MAL. GRACIAS POR TU APORTE. Y NO IMPORTA SI SUCEDIO O NO, PERO LA HISTORIA ES HERMOSA
Cantidad de envíos: 2058 Fecha de nacimiento: 01/03/1966 Edad: 45 Localización: hermosillo.sonora pais: Fecha de inscripción: 15/06/2010 Puntos: 3365
Tema: Re: EL ULTIMO ABRAZO-- Vie 20 Ago 2010, 2:36 pm
YA SE!! AMIGAS , A MI TAMBIEN ME DA TRISTEZA VER ALOS VIEJITOS QUE ESTAN SOLOS... GRACIASA DIOS yo si pude disfrutar a mis 2 abuelas mucho tiempo, me gustaba solo escuchar sus relatos de los tiempos que vivieron,mas la nana materna que fue muy platicadora y muy alegre, me gustaba ser su complice cuando en una tacita le servia un poco de licor de almendras y ella se hacia como que tomaba otra cosa!!!jajajaja, juraba que nadie sabia y nada mas me guiñaba el ojo... uuuuyyyy que recuerdos!!! que nostalgia!!! gracias por entrar al tema zara zam y sussy85 lles dejo un abrazo.
Cantidad de envíos: 4835 Fecha de nacimiento: 06/11/1977 Edad: 34 Localización: México, Méx pais: Fecha de inscripción: 21/08/2008 Puntos: 4421
Tema: Re: EL ULTIMO ABRAZO-- Vie 20 Ago 2010, 3:22 pm
AAAAYYYY se me hizo un nudo en la garganta!!!!
Son lindos los viejitos, aprnedes muchas cosas de ellos y sobre todo te puedes echar unas charlas tan largas y tan ricas, que te transportan al pasado de una manera maravillosa.
A Dios gracias, vivo con tres viejitas jajaja, mi abue que está por cumplir 86, mi tía que tiene 74 y mi mami (la más joven de las tres jajaja) de 64 y nos divertimos mucho juntas, platicamos, nos reímos, bromeamos sobre su vejez, en fin, es lindo saber entender y querer a un anciano.
Cantidad de envíos: 80 Fecha de nacimiento: 23/11/1981 Edad: 30 Localización: MEXICO pais: Fecha de inscripción: 09/06/2010 Puntos: 93
Tema: Re: EL ULTIMO ABRAZO-- Vie 20 Ago 2010, 10:35 pm
HOLA¡¡¡¡
que triste historia pero muy cierta
alguna vez tuve q ir a un asilo a "trabajar" y es muy trist como los tratan ya no tienen ni vos ni voto es una pena q esas cosas pasen ahi q procurar a nuestros viejitos hasta q se pueda para q esten lo mejor posible y mas cuando ya estan enfermitos .