La Verdad y La Parábola
Era un viejo rabino, célebre por su sabiduría. Todos le admiraban por su ingenio. Una vez le preguntaron porque siempre hablaba en parábolas o contando historias. Y su repuesta fue esta historia.
Una vez paseaba entre los hombres La Verdad sin adornos, desnuda. Y todos los hombres volvían la cabeza para otra parte para no verla.
Decían que por vergüenza, pero era por miedo: les daba miedo mirar a La Verdad desnuda.
Entonces La Verdad, al verse rechazada y temida, se lleno de tristeza y se marchó a vivir lejos de los hombres.
Estando allí, en aquel destierro, acertó a pasar junto a ella La Parábola, una muchacha alegre y vestida de muchos colores.
-¿Por qué estás tan triste?-le preguntó La Parábola a La Verdad.
-Porque estoy muy vieja, soy fea, me rechazan los hombres y huyen de mí-respondió La Verdad.
-¡No seas tonta!-replicó La Parábola. No es por eso por lo que huyen de ti. Es que vas desnuda y deslumbras. Mira, ponte estos adornos, y ya veras cómo te siguen, te buscan, hablan de ti unos a otros…. Y cómo te tratan con mimo y te escriben en todos sus libros.
Efectivamente, así pasó…. y las cosas le fueron de maravilla a La Verdad.
Y el rabino concluyó: Los hombres no soportan a La Verdad desnuda, sino un poco disfrazada.
Khalil Gibran.
Tomado del libro: “El regalo de si mismo”.
De José Ramón Urbieta