Tienen mucha razón, mas me da pena con ustedes, pues yo no sé si tenga el valor o el coraje de ser yo quien acabe con esto; ni siquiera sé como dirigirme a él sin llorar, quisiera ser fuerte y decidida, incluso poder dejar de pensar un momento en mis niñas, y pensar mas en mí, las he acostumbrado tanto a él que ellas no se van a la cama sin verlo llegar cuando hemos discutido y se va las niñas preguntan por él, incluso el motivo de la discusión y a mi me rompe el alma decirles lo que sucede... se que son muy pequeñas pero aún así se dan cuenta cuando estamos enojados. Amigas, gracias por tomarse el tiempo para contestarme, disculpen que no vuelva a escribirles, no hasta que haya hecho algo para solucionar este problema, pues nunca me ha gustado quejarme y no hacer nada por solucionar el problema, cuando haya hecho algo ya les contaré... gracias.